Marketing directo
direct marketing
El marketing directo se dirige a una persona concreta, con un mensaje y una vía de respuesta, no a una masa anónima. Correo postal, email, teléfono, SMS o un comercial en la puerta. El destinatario está identificado y se le pide una acción.
La eficacia se mide en respuestas, no en notoriedad vaga. Por eso pide una lista limpia, un ofrecimiento claro y una forma fácil de decir que no. En España el marco de datos y de llamadas a particulares recorta mucho el estilo de los años noventa. Un mailing a clientes propios, con baja visible, sigue siendo de lo que mejor rinde. Un CD comprado de “autónomos de España”, no.
Un fabricante de puertas técnicas en Navarra escribió a 140 hoteles con un motivo distinto para cada uno, no un “estimado cliente”. Cuatro proyectos salieron. El marketing directo no es gritar más cerca. Es hablarle a alguien con nombre, con un motivo y con una salida.
