Marketing B2B

marketing entre empresas, business to business

El marketing B2B es el que dirige una empresa a otras empresas en lugar de a consumidores particulares. Sus siglas vienen de business to business. Cambia todo respecto a la venta al público: hay varios decisores, ciclos largos y argumentos económicos.

Qué lo hace distinto

La diferencia no está en el tono ni en los canales, está en cómo se compra.

En una compra entre empresas rara vez decide una sola persona. Intervienen quien usará el producto, quien controla el presupuesto, a veces informática o calidad, y casi siempre alguien con capacidad de vetar. Cada uno valora cosas distintas, y un material comercial que solo habla al usuario final no llega a quien firma.

El plazo se mide en meses, no en clics. Entre el primer contacto y la firma pueden pasar de tres meses a más de un año, con periodos de silencio que no significan desinterés sino que el presupuesto está en otro trimestre.

El argumento cambia. El particular compra por deseo y justifica después; la empresa necesita justificar antes, ante un jefe o un consejo. Por eso funcionan los números: cuánto ahorra, en cuánto tiempo se amortiza, qué riesgo elimina. Un caso con cifras verificables vale más que cualquier adjetivo.

Y el volumen es pequeño. Un mercado B2B puede tener 400 clientes potenciales en toda España. Con ese tamaño, medir el éxito por número de contactos no tiene sentido: lo relevante es qué cuentas concretas están avanzando.

Qué funciona en la práctica

Con pocas cuentas y decisiones lentas, tres cosas rinden por encima del resto.

El contenido que ayuda a comprar. Comparativas honestas, calculadoras de retorno, plantillas de pliego, respuestas a las objeciones que salen siempre. Material que el interlocutor pueda reenviar internamente para defender la compra.

La presencia donde se informa el sector. Asociaciones, ferias, medios especializados, colegios profesionales y, cada vez más, LinkedIn y el buscador. Cuando alguien busca "proveedor de X para Y", conviene aparecer.

Y el seguimiento ordenado. Con ciclos de siete meses, lo que se pierde no se pierde por mal producto: se pierde por olvido. Un sistema de gestión de clientes con recordatorios y un cultivo por correo recuperan más operaciones que cualquier campaña nueva.

Ejemplo: un fabricante de envases de cartón en La Rioja

Una empresa de 45 empleados fabrica cajas para bodegas y conserveras. Vendía por visita comercial pura: dos comerciales recorriendo polígonos, unas 600 visitas al año y 14 clientes nuevos.

Identifica que su comprador real son dos perfiles con prioridades opuestas. El responsable de producción quiere que la caja monte rápido en la línea; el de compras quiere precio y plazo. Producir un solo argumentario para ambos estaba costando operaciones.

Prepara dos materiales distintos. Para producción, un vídeo de dos minutos con el tiempo de montaje cronometrado frente al envase habitual del sector. Para compras, una hoja con el coste por unidad servida incluyendo transporte y mermas, comparado con el proveedor portugués con el que suelen negociar.

Además publica en su web una guía sobre normativa de envases y residuos que preocupa a todo el sector, y la promociona en el boletín de la asociación de bodegas.

En dieciocho meses pasa de 14 a 31 clientes nuevos, con las mismas dos personas en la calle. La diferencia es que ahora llegan a la visita con el interlocutor ya informado y con el argumento adecuado a cada uno.

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