Marketing one-to-one
marketing uno a uno
El marketing one-to-one trata a cada persona con un mensaje y una oferta ajustados a lo que se sabe de ella, no con un envío masivo idéntico. En español, marketing uno a uno. El límite es el dato: sin historial, es un letrero con el nombre pegado.
En la práctica son recomendaciones de producto, un correo que retoma el presupuesto pendiente, un comercial que ve la última visita. Personalizar el saludo y mandar lo mismo no es one-to-one. Personalizar de verdad pide consentimiento, un sistema que no mezcle dos personas con el mismo nombre y el criterio de no usar datos sensibles de forma invasiva. El aviso de “se ha visto dudar del colchón X” puede ser útil o siniestro, según el tono.
Una tienda de colchones en Cáceres envió a quien había visto la gama de 600 euros un comparativo de firmeza, no un chollazo genérico. El cierre de esa gama mejoró. El uno a uno no es un nombre en la plantilla. Es no tratar a quien ya eligió como a un desconocido. Si el dato está sucio, la personalización es un error con nombre.
