Marketing experiencial
experiential marketing
El marketing experiencial busca que el cliente viva algo con la marca, no solo que reciba un mensaje: una cata, una visita a fábrica, un taller, una prueba de producto. El recuerdo es del cuerpo y del sitio, no del eslogan. Por eso se usa en alimentación, turismo, motor y retail.
Tiene coste de organización y de personal, y no siempre se puede escalar. A cambio, quien ha estado en la almazara o en la cocina discute menos el precio. Hay que diseñar el recorrido, el aforo y qué se puede fotografiar. Una “experiencia” improvisada, con cola y sin explicación, deja el efecto contrario.
Una bodega de la Ribera del Duero montó visitas de cata con reserva, distintas de la web de distribuidores. El 18 por ciento de quien visitaba acababa comprando en la tienda en línea. El marketing experiencial no es un photocall. Es un rato bien resuelto. Si el rato es malo, la marca se prueba en contra.
