Marketing sensorial

sensory marketing

El marketing sensorial usa vista, oído, olfato, tacto y gusto para que la marca se recuerde con el cuerpo, no solo con un logo. El olor de una tienda, la música o la textura del envase se diseñan, no se dejan al azar. En digital el abanico se estrecha a imagen y sonido.

En un local, un ambientador barato o una playlist a todo volumen pueden echar a quien se quería acoger. El sentido tiene que coincidir con la promesa: una clínica no huele a frito; una panadería, sí a pan. Medirlo es más cualitativo: tiempo de permanencia, comentarios, repetición. Forzar los cinco sentidos a la vez es una feria, no una marca.

Una panadería de Zamora cuidó el olor a hornada en la acera y bajó la música. Las entradas espontáneas subieron a primera hora. El marketing sensorial no es un gadget de agencia. Es no contradecir con el cuerpo lo que dice el cartel. Si el local grita, el eslogan de “calma” no se cree.

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