SEO Off-page

SEO fuera de la página

El SEO off-page reúne todas las acciones de posicionamiento que ocurren fuera de la propia web: enlaces desde otros sitios, menciones de la marca, reseñas y presencia en directorios. Se traduce como posicionamiento externo y sirve para demostrar que la web merece confianza.

Qué incluye además de los enlaces

La identificación entre posicionamiento externo y construcción de enlaces es incompleta, aunque los enlaces sean la parte más conocida.

Los enlaces siguen siendo la señal más potente. Un enlace desde otra web funciona como una recomendación, y su valor depende de la autoridad del sitio que enlaza, de la relación temática entre ambos y de si el enlace es natural o comprado. Diez enlaces de medios y asociaciones del sector valen más que quinientos de directorios vacíos.

Las menciones sin enlace también cuentan. Cuando un medio nombra a una empresa sin enlazarla, el buscador registra la asociación entre el nombre y el tema. Con la llegada de los asistentes de inteligencia artificial esto ha ganado peso, porque esos sistemas se alimentan de lo que se dice de una marca en muchos sitios.

Las señales locales forman un bloque propio: la ficha de empresa, la coherencia del nombre, la dirección y el teléfono en todos los directorios, y las reseñas con su volumen y su antigüedad. Para un negocio con local, esto pesa más que cualquier enlace.

Y la marca en sí misma. Cuando mucha gente busca el nombre de una empresa, el buscador interpreta que existe demanda real. Por eso las acciones que no parecen posicionamiento, como una campaña de notoriedad o aparecer en radio, acaban mejorándolo.

Cómo trabajarlo sin arriesgar

La diferencia entre lo que funciona y lo que penaliza está en si el enlace se ha ganado o se ha comprado.

Lo que funciona de forma sostenible: publicar datos o recursos propios que otros quieran citar, colaborar con medios y asociaciones del sector, patrocinar actividades locales que dejen mención en la web del organizador, aparecer en directorios sectoriales legítimos, y participar en colegios profesionales y cámaras de comercio.

Lo que arriesga: comprar paquetes de enlaces, participar en redes de intercambio, sembrar comentarios en foros y blogs, y publicar artículos idénticos en cien portales. Google detecta los patrones y devalúa esos enlaces, y en casos claros aplica sanciones manuales.

Sobre el ritmo, un crecimiento natural es lento. Una web que pasa de cinco a quinientos enlaces en un mes envía una señal evidente de manipulación.

Y sobre la medición, conviene mirar más allá del número total: cuántos dominios distintos enlazan, si son del sector, y si el tráfico de referencia que aportan es real.

Ejemplo: un fabricante de calzado en Elda

Una empresa con fábrica propia y venta a tiendas quería posicionar su tienda en línea. Tenía buen contenido y una web rápida, pero apenas ocho dominios enlazándola frente a los cientos de sus competidores.

Sin comprar un solo enlace, trabaja tres frentes durante un año. Abre la fábrica a visitas de escuelas de diseño y de medios especializados, lo que produce reportajes en seis publicaciones del sector. Publica un informe anual sobre la evolución del empleo en el calzado del Vinalopó con datos propios, que recogen la prensa provincial y dos medios nacionales. Y patrocina la feria local y dos equipos de la comarca.

En doce meses pasa de 8 a 74 dominios enlazando, casi todos del sector o de la provincia. Las búsquedas por su nombre de marca se duplican y las palabras de producto que llevaban dos años estancadas en la tercera página suben a la primera.

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