El retargeting muestra anuncios a quien ya visitó la web, vio un producto o abandonó el carrito, cuando sigue navegando por otros sitios o redes. En español, reorientación publicitaria. El recado persigue a quien ya mostró interés, no a un desconocido.

Hace falta una etiqueta, consentimiento de publicidad y un tope de veces. Perseguir un mes el mismo colchón ya comprado irrita y gasta. Excluir a quien pagó y acortar la ventana a unos días suele bastar. El anuncio dinámico que enseña el artículo visto rinde más que un logo. Las cookies cada vez fallan más; los públicos de la propia lista, cuando hay permiso, aguantan mejor.

Una tienda de electrodomésticos en Linares limitó a siete días el anuncio del horno visto y excluyó compradores. Las ventas atribuidas subieron y las quejas bajaron. El retargeting no es un hostigamiento barato. Es un recordatorio. Si el recordatorio no se puede apagar, se vuelve acoso.

Pattterns ahora es Ocelot