Neuromarketing

marketing neurológico

El neuromarketing aplica medidas del cerebro y del cuerpo al diseño de mensajes, envases y puntos de venta: mirada, pulso u ondas. Promete saber qué convence sin preguntar. En una pyme, lo barato suele ser psicología de siempre vendida con bata de laboratorio.

Un estudio de seguimiento ocular o de casco cuesta lo que no tiene un comercio. Lo que sí se puede hacer es probar dos envases, cambiar la altura del producto estrella o poner una muestra. Llamar neuromarketing a la escasez falsa o al “última unidad” es disfraz. La ética importa: medir cuerpos sin consentimiento no vale. Preguntar al cliente sigue siendo más barato y, a menudo, más claro.

Un supermercado de barrio en Tarragona subió las conservas propias a la altura de los ojos y puso cuchara de degustación los viernes. Las ventas de esa línea subieron. El neuromarketing serio es un laboratorio. El resto es sentido común en el lineal. Si hace falta un casco para decidir el color de un cartel, el problema era otro.

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