Influencer
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Un influencer es una persona con audiencia propia en redes sociales capaz de condicionar las decisiones de compra de quienes la siguen. Su valor no está en el número de seguidores, sino en la confianza que ha construido con ellos a base de tiempo.
Los tipos según tamaño y por qué importa
El sector los clasifica por volumen de audiencia, y cada tramo se comporta de forma distinta.
- Nano, hasta 10.000 seguidores. Tasas de interacción altas, relación cercana con su público y precios bajos o colaboración a cambio de producto. Muy eficaces en negocios locales.
- Micro, entre 10.000 y 100.000. El punto de equilibrio para la mayoría de las pymes: alcance suficiente y credibilidad intacta.
- Macro, entre 100.000 y un millón. Profesionalizados, con tarifas de varios miles de euros y menor proporción de interacción.
- Celebridades, por encima del millón. Alcance masivo y coste elevado, adecuados para notoriedad de marca y poco para venta directa.
Existe además una figura que interesa especialmente a los negocios técnicos: el prescriptor profesional. Un instalador con 4.000 seguidores fontaneros, un veterinario con 8.000 colegas o una arquitecta con una comunidad pequeña de aparejadores influyen mucho más en una compra profesional que cualquier perfil generalista.
Cómo elegir y qué mirar antes de pagar
El número de seguidores es el dato menos fiable de todos, porque se compra por unos pocos euros. Antes de cerrar una colaboración conviene revisar cinco cosas.
Quién le sigue. Si un perfil español tiene la mitad de su audiencia en otros países, ese alcance no sirve a un negocio local.
La proporción de interacción respecto al tamaño. Cuentas grandes con veinte comentarios por publicación suelen tener audiencia inflada.
La naturaleza de los comentarios. Frases genéricas y emojis repetidos indican participación artificial; preguntas concretas indican comunidad real.
El historial de colaboraciones. Un perfil que recomienda un producto distinto cada semana ha gastado ya su credibilidad.
Y la coherencia con la marca, que va más allá del sector: importa el tono, los valores y lo que ese perfil ha dicho en el pasado, porque la asociación funciona en ambos sentidos.
Ejemplo: una marca de mochilas fabricadas en Ubrique
Una marca pequeña de marroquinería lanza una mochila de piel y dispone de 3.000 euros para darla a conocer. La primera propuesta que recibe es pagar 2.800 a un perfil de moda con 400.000 seguidores por una publicación.
En su lugar reparte el presupuesto entre nueve perfiles de entre 6.000 y 30.000 seguidores: tres de viajes con equipaje de mano, dos de fotografía, dos de artesanía y oficios y dos de moda masculina sobria. A cada uno le envía la mochila, le paga entre 200 y 400 euros y le pide un uso real de dos semanas antes de publicar, sin guion cerrado.
Las nueve colaboraciones generan 41.000 visualizaciones sumadas, muy por debajo de lo que habría conseguido el perfil grande. En cambio producen 620 visitas a la web y 78 pedidos, con un coste por venta de 38 euros sobre un precio de 149.
La marca repite el esquema en la campaña siguiente y añade una condición: mantener a los mismos perfiles durante el año, porque la segunda y la tercera mención de un producto rinden más que la primera.
