Microinfluencer
microinfluenciador
Un microinfluencer es un creador con pocos miles o decenas de miles de seguidores y un nicho claro: un oficio, un barrio o un hobby concreto. La marca le paga o le envía producto porque esa audiencia le cree más que a una celebridad lejana.
El tamaño no basta. Hay que mirar de dónde son los seguidores, si los comentarios son preguntas reales y si ya ha recomendado cinco marcas rivales en un mes. Un perfil local de 8.000 personas rinde más para un comercio de barrio que uno de 400.000 que vive de sorteos. El contrato debe fijar qué se publica, si hay que decir que es publicidad y qué ocurre si el vídeo no sale.
Una floristería de Palencia pagó tres publicaciones a una cuenta de bodas de la provincia, de 12.000 seguidores. Llegaron 19 encargos de centros esa temporada. El microinfluencer no es un anuncio barato. Es un vecino con megáfono. Si el producto no se sostiene en un uso honesto, el megáfono se vuelve en contra.
