Canonical (etiqueta)
etiqueta, URL canónica, canonical tag
La etiqueta canonical es una instrucción del código de una página que indica a Google cuál es la versión principal cuando existen varias direcciones con contenido igual o muy parecido. Evita que esas copias compitan entre sí y repartan la fuerza.
Cuándo hace falta
El contenido duplicado no suele ser intencionado. Aparece solo, sobre todo en tiendas online, por situaciones como estas.
- Filtros y ordenaciones. La misma categoría genera direcciones distintas al filtrar por talla, color o precio.
- Parámetros de campaña. Las etiquetas de seguimiento crean una dirección nueva cada vez que alguien llega desde un anuncio o un correo.
- Versiones con y sin barra final, con y sin www, con http y con https.
- Un producto accesible desde dos categorías, con una dirección distinta en cada ruta.
- Fichas de producto casi idénticas que solo cambian en un detalle, como la capacidad o el acabado.
- Páginas de impresión o versiones para dispositivos concretos.
En todos estos casos, la etiqueta señala cuál es la buena. Google la trata como una recomendación fuerte, no como una orden: si el contenido de la página indicada no se parece a la que la declara, puede ignorarla.
Conviene distinguirla de la redirección permanente. La redirección lleva al visitante a otra dirección y la antigua deja de existir. La etiqueta mantiene las dos páginas accesibles para el usuario y solo indica al buscador cuál debe indexar. Cuando una dirección ya no debe usarse, lo correcto es redirigir; cuando debe seguir existiendo pero no competir, lo correcto es la etiqueta.
Hay una alternativa que conviene descartar antes de recurrir a ella: bloquear las direcciones duplicadas en el archivo de rastreo. Si Google no puede entrar en esas páginas, tampoco puede leer la etiqueta que las remite a la principal, así que el problema se agrava en lugar de resolverse. El bloqueo tiene sentido para combinaciones infinitas que nunca deben rastrearse, y la etiqueta para las que sí existen y deben consolidarse.
Dos reglas técnicas que evitan la mayoría de los problemas. Cada página debe declararse a sí misma como principal cuando lo es, práctica llamada autorreferencia. Y la dirección indicada debe escribirse completa y ser la misma que se enlaza internamente, porque señalar una versión y enlazar otra manda señales contradictorias.
Ejemplo: una tienda online de recambios en Zaragoza
Un distribuidor de recambios de automoción vende 12.000 referencias. Search Console informa de 380.000 direcciones detectadas y solo 9.000 indexadas, y las fichas importantes no aparecen en los resultados.
El análisis identifica el origen: los filtros por marca, modelo, año y motor generan combinaciones infinitas, y el buscador dedica todo su tiempo a recorrerlas en lugar de a las fichas reales.
La solución combina tres medidas. Cada ficha de producto declara su propia dirección limpia como principal, sin parámetros. Las páginas de filtro apuntan como principal a la categoría base, salvo tres combinaciones con demanda real de búsqueda, que se convierten en páginas propias con texto específico. Y los parámetros de seguimiento de campaña se configuran para que nunca generen versiones nuevas indexables.
Cuatro meses después, las direcciones detectadas bajan a 21.000 y las indexadas suben a 11.400, prácticamente todo el catálogo útil. Las visitas desde buscadores crecen un 58 por ciento sin haber publicado una sola página nueva, simplemente porque Google dedica su tiempo a lo que vende en lugar de a recorrer filtros.
