El storyscaping consiste en diseñar un entorno de experiencias, no un anuncio suelto, para que la marca entre en la historia del cliente: la web, el local, el correo y el servicio se reconocen como el mismo mundo. Nació como propuesta de agencia a mediados de la década de 2010.

En una pyme no hace falta un parque temático. Hace falta que el tono del presupuesto, el olor del obrador y el seguimiento del pedido no se contradigan. El cliente es el protagonista; la marca, el escenario. El riesgo es un manifiesto poético y un mostrador borde. Se mide coherencia: mismas cifras, mismos plazos, misma cara.

Una casa rural en Cangas de Onís alineó la reserva, el desayuno anunciado y el recado de las llaves. Las reseñas dejaron de hablar de “la web prometía otra cosa”. Crear un mundo no es un eslogan de universo. Es que cada puerta abra al mismo sitio. Si una puerta miente, el mundo se cae.

Pattterns ahora es Ocelot