Motores de búsqueda

search engines, buscadores

Los motores de búsqueda son los sistemas que recorren internet, guardan una copia organizada de lo que encuentran y devuelven resultados ordenados cuando alguien escribe una consulta. Google, Bing o DuckDuckGo son los más conocidos. En inglés se les llama search engines.

Cómo trabajan por dentro

Su funcionamiento se resume en tres pasos, y entenderlos explica casi todos los problemas de posicionamiento de una web.

El rastreo. Unos programas automáticos recorren la red saltando de enlace en enlace y descargan las páginas que encuentran. Si una página no está enlazada desde ningún sitio ni aparece en el mapa del sitio, es probable que nunca la visiten.

La indexación. Lo descargado se analiza y se guarda en un índice gigantesco, organizado por temas y por términos. Aquí se descartan páginas duplicadas, vacías o marcadas para no indexar. Estar rastreado no garantiza estar indexado.

Y el posicionamiento. Cuando alguien busca algo, el sistema elige entre lo indexado y lo ordena según cientos de criterios: qué tan bien responde a la consulta, qué autoridad tiene el sitio, cuántas webs de calidad lo enlazan, cómo carga en el móvil, si la información es reciente y dónde está el usuario.

Ese último criterio tiene mucho peso en España para búsquedas de servicios. Dos personas en Cuenca y en Vigo escribiendo lo mismo reciben resultados distintos, y para muchas consultas el mapa con las tres fichas locales aparece por encima de cualquier web.

Qué buscador importa aquí

En España, Google concentra en torno al 95 por ciento de las búsquedas, una cuota superior a la de la mayoría de los países. Bing, que ronda el 2 o 3 por ciento, tiene más peso del que su cifra sugiere porque alimenta a algunos asistentes de inteligencia artificial.

Conviene ampliar el mapa, porque el buscador tradicional ya no es la única puerta. YouTube es el segundo sitio donde más se busca. Amazon concentra buena parte de las búsquedas de producto con intención de compra. Y entre los menores de treinta, una parte de las consultas sobre sitios y planes se hace directamente en redes sociales.

A eso se suman los asistentes conversacionales, que responden sin mostrar diez enlaces. Todavía representan un porcentaje pequeño del total, pero cambian la costumbre de pinchar en resultados y explican por qué muchas webs ven caer clics sin perder posiciones.

La conclusión operativa para una pyme no es dispersarse, es simple: seguir trabajando Google, y estar presente en la plataforma donde su cliente concreto busca de verdad.

Ejemplo: una escuela de buceo en Almería

Una escuela dependía por completo de su posición en el buscador para "curso de buceo Almería". Aparecía tercera y recibía unas 40 consultas mensuales.

Al analizar de dónde venían sus alumnos descubre que la mitad la había encontrado en otro sitio: vídeos de inmersiones en Cabo de Gata y reseñas en el mapa.

Reparte el esfuerzo. Mantiene su web, publica un vídeo mensual de inmersión con el nombre del enclave en el título, y sistematiza la petición de reseñas al terminar cada curso.

Un año después, su ficha del mapa tiene 380 valoraciones y aparece la primera. El canal de vídeo suma 90.000 reproducciones y aporta 25 matrículas atribuibles. Las consultas mensuales pasan de 40 a 115, y solo un tercio llega ya por la búsqueda genérica que antes era su única fuente.

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