Consultor SEO

consultor de posicionamiento

Un consultor SEO es el profesional que analiza una web y diseña el plan para que aparezca en los primeros resultados de Google cuando alguien busca lo que esa empresa vende. Trabaja el contenido, la parte técnica y los enlaces, y mide el resultado en visitas y clientes.

Qué hace un consultor SEO en el día a día

El trabajo empieza casi siempre por una auditoría. Consiste en revisar cómo entiende Google la web: qué páginas ha rastreado, cuáles ha decidido no mostrar, cuánto tarda el sitio en cargar en un móvil con datos móviles, si hay contenido duplicado y qué posiciones ocupa hoy la empresa frente a sus competidores directos.

Después llega la investigación de palabras clave. No se trata de listar términos con mucho volumen de búsqueda, sino de entender qué escribe una persona en cada momento de su decisión. Quien busca precio reforma cocina metro cuadrado está comparando. Quien busca reformas integrales en Albacete presupuesto ya quiere hablar con alguien. Cada una de esas búsquedas necesita una página distinta.

Con eso sobre la mesa, el consultor define la arquitectura del sitio, es decir, qué páginas deben existir, cómo se enlazan entre sí y cuál compite por cada búsqueda. Luego prepara los encargos de contenido, revisa lo que se publica, coordina con quien programa la web los arreglos técnicos y trabaja la reputación externa del dominio consiguiendo menciones y enlaces desde sitios que Google ya considera fiables.

El último bloque es la medición. Search Console y la herramienta de analítica cuentan qué búsquedas traen gente, qué páginas la retienen y cuántas de esas visitas terminan en una llamada o un formulario. Ese dato es el que decide en qué se invierte el mes siguiente.

Consultor externo, agencia o alguien de la casa

Un consultor independiente suele ser la opción más ajustada de precio y la que da trato más directo, porque hablas con quien hace el trabajo. Su límite es la capacidad: diagnostica y dirige, pero rara vez redacta cuarenta artículos ni reprograma una tienda entera.

Una agencia aporta equipo. Detrás del responsable hay quien escribe, quien maqueta y quien toca el código, lo cual acelera mucho la ejecución. A cambio, el precio sube y el trato puede diluirse si el proyecto pasa por varias manos.

Un perfil interno tiene sentido cuando el tráfico orgánico es la fuente principal de ingresos y hay trabajo continuo para una persona a jornada completa. Por debajo de ese volumen, contratarlo sale caro y suele quedarse aislado, sin nadie con quien contrastar decisiones.

En España, una asesoría mensual para una pyme se mueve habitualmente entre 600 y 2.500 euros al mes según el tamaño del sitio y la competencia del sector. Una auditoría puntual, sin ejecución, ronda los 1.000 a 3.000 euros. Los primeros resultados serios tardan entre cuatro y ocho meses, y cualquiera que prometa la primera posición en un plazo cerrado está vendiendo algo que no controla.

Cómo saber si el trabajo va bien

Las posiciones son un indicador intermedio, no un objetivo. Un buen informe mensual responde a tres preguntas concretas: cuántas visitas llegan desde búsquedas sin marca, cuántas de esas visitas hacen algo útil en la web y cuánto vale ese algo para el negocio.

También ayuda comparar la evolución con la de la competencia directa. Que el tráfico baje en agosto no significa que el trabajo falle si todo el sector baja en agosto. Y hay un indicador que suele pasar desapercibido: el número de búsquedas distintas por las que aparece la web. Cuando ese número crece mes a mes, aunque las posiciones estrella no se muevan, el dominio está ganando terreno y las ventas suelen llegar después.

Conviene además exigir dos cosas desde el primer día. La primera, que las cuentas de analítica, Search Console y el dominio estén a nombre de tu empresa y no del proveedor. La segunda, que cada acción propuesta venga con una razón entendible. Si la explicación de por qué hay que publicar treinta artículos es que a Google le gusta el contenido fresco, falta el argumento de negocio.

Ejemplo: una clínica dental en Murcia

Una clínica con dos consultas factura sobre todo por recomendación y quiere dejar de depender de un portal de citas que se lleva una comisión por cada paciente nuevo. Su web tiene ocho páginas, todas escritas hace seis años, y recibe unas 300 visitas al mes.

El consultor detecta en la auditoría que la web carga en once segundos en móvil por culpa de un carrusel de fotos sin comprimir, que las tres páginas de servicios compiten entre sí porque repiten el mismo texto y que la ficha de empresa en Google está incompleta y sin responder a las reseñas.

El plan se ordena en tres frentes. En lo técnico, comprimir imágenes y eliminar el carrusel baja la carga a menos de tres segundos. En contenido, cada tratamiento pasa a tener su propia página con precio orientativo, duración y respuestas a las dudas que los pacientes plantean por teléfono, más un bloque de preguntas frecuentes sobre financiación. En presencia local, se completa la ficha, se suben fotos reales de la consulta y se establece la rutina de responder todas las reseñas en menos de 48 horas.

A los siete meses la clínica recibe 2.100 visitas mensuales desde búsquedas, y las páginas de ortodoncia invisible e implantes generan una media de 23 solicitudes de primera cita al mes. El portal de citas sigue existiendo, pero ya aporta una cuarta parte de los pacientes nuevos en lugar de la mitad.

Errores frecuentes al contratar

  • Elegir por precio sin mirar qué incluye. Una tarifa de 200 euros al mes suele significar un informe automático y ninguna ejecución.
  • Aceptar garantías de posición. Nadie controla el algoritmo de Google, y quien lo promete recurre a técnicas que acaban penalizadas.
  • Contratar SEO sin tener resuelto qué pasa cuando el visitante llega. Multiplicar el tráfico hacia una web que no explica bien el servicio solo multiplica las visitas que se van.
  • No dar acceso al equipo interno. El consultor necesita hablar con quien atiende el teléfono, porque ahí están las dudas reales que deben resolver los contenidos.
  • Cortar el trabajo al cuarto mes. El posicionamiento acumula, y abandonar justo cuando las páginas empiezan a moverse tira el gasto anterior.
  • Medir solo la posición de una palabra que interesa al gerente. La suma de decenas de búsquedas específicas trae mucho más negocio que el término genérico del sector.

Qué pedir antes de firmar

Tres cosas dicen bastante en la primera reunión. Que el consultor pregunte por el margen de cada servicio antes que por el número de artículos. Que enseñe un caso con datos de antes y después, no solo capturas de posiciones. Y que el contrato permita salir con un preaviso razonable, porque una permanencia de un año sin resultados visibles a mitad de camino deja poco margen de maniobra.

En Ocelot esa función vive pegada a la creación de contenidos y al diseño de la web, que es donde el posicionamiento acaba decidiéndose. Si tu empresa ya recibe visitas desde Google pero apenas se traducen en presupuestos pedidos, el diagnóstico suele estar más cerca de qué se cuenta y cómo está montada la página que del número de palabras clave trabajadas.

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