Menú breadcrumbs
migas de pan
El menú breadcrumbs es la línea de enlaces que aparece en la parte alta de una página y muestra el camino desde la portada hasta donde está el usuario. Se traduce como migas de pan. Sirve para saber dónde se está y para subir de nivel.
Para qué sirve de verdad
Su nombre viene del cuento de Hansel y Gretel, y describe bien la idea: dejar un rastro para saber por dónde se ha llegado.
La utilidad principal aparece cuando el visitante no entró por la portada, que es lo habitual. Alguien busca en Google, aterriza en una ficha de producto o en un artículo y no tiene ni idea de qué más hay en esa web. La línea de migas le dice en dos segundos que está en Inicio, Calefacción, Calderas, Calderas de condensación, y le ofrece tres puertas para seguir mirando.
El efecto medible suele ser una caída de la tasa de rebote y un aumento de las páginas por sesión, porque quien no encontró exactamente lo que buscaba tiene una salida lateral en lugar de volver al buscador.
Hay un beneficio para el posicionamiento. Con el marcado de datos estructurados adecuado, el buscador muestra esa ruta en los resultados en lugar de la dirección larga, lo que mejora el aspecto del enlace y aporta contexto. Además reparte enlaces internos hacia las categorías, que suelen ser las páginas que más cuesta posicionar.
Cuándo ponerlas y cómo hacerlo bien
Aportan mucho en webs con jerarquía real y varios niveles: tiendas en línea, catálogos, portales con muchas secciones, blogs con categorías. Aportan poco en webs de cinco páginas, donde solo añaden ruido.
Cuatro criterios cubren casi todo. La ruta debe reflejar la estructura del sitio, no el historial del navegador, así que se genera desde la jerarquía y no desde por dónde vino el usuario. El último elemento, que es la página actual, no se enlaza. Los nombres deben coincidir con los de las categorías reales, sin inventar etiquetas nuevas. Y en móvil conviene acortar los niveles intermedios antes que ocultar la línea entera.
El error más repetido es montar migas sobre una arquitectura que no existe. Si las categorías se solapan y un producto cuelga de tres sitios distintos, la ruta será distinta según cómo se llegue y el usuario se desorientará más que si no hubiera nada. Antes de poner migas hay que ordenar el árbol.
El otro fallo común es olvidar el marcado estructurado, que es lo que permite al buscador entender la ruta. Sin él se pierde la mitad del beneficio.
Ejemplo: una tienda de recambios de automoción en Sevilla
Una empresa con 14.000 referencias en su tienda en línea recibía el 70 por ciento de sus visitas desde búsquedas directas de pieza, que aterrizaban en la ficha correspondiente. El visitante veía un filtro de aceite y nada más: si no era exactamente el suyo, se marchaba.
Añaden migas de pan sobre su jerarquía de marca, modelo, motor y familia de pieza, con datos estructurados. Cada ficha muestra ahora la ruta completa hasta el despiece de su motor concreto.
En cuatro meses las páginas por sesión pasan de 1,7 a 3,2 y la tasa de rebote baja doce puntos. Las páginas de categoría, que antes casi no recibían visitas internas, empiezan a posicionar por términos genéricos de modelo y aportan un 20 por ciento adicional de tráfico orgánico.
