H1
encabezado principal
El H1 es el encabezado principal de una página web, el título que anuncia de qué trata su contenido. Debe haber solo uno por página y es una de las señales que Google emplea para entender el asunto que se aborda.
Cómo se escribe y qué errores evitar
Conviene distinguirlo de dos elementos con los que se confunde. El título de la pestaña del navegador es el que aparece en los resultados de búsqueda y puede ser distinto. El nombre del producto o la marca del logotipo tampoco son el encabezado principal. El H1 es el titular visible que encabeza el contenido de esa página concreta.
Las reglas que funcionan son pocas. Uno solo por página, porque dos titulares principales mandan una señal confusa. Que contenga la búsqueda a la que responde esa página, escrita como la escribe la gente. Que se entienda fuera de contexto, sin depender del menú ni de la imagen de fondo. Y que resulte específico: servicios no dice nada, reparación de electrodomésticos a domicilio en Getafe sí.
Los fallos habituales son tres. Poner como encabezado principal el nombre de la empresa en la portada, desaprovechando el sitio más valioso de la web. Usar la etiqueta como recurso de diseño, aplicándola a cualquier texto que se quiera ver grande. Y meter una imagen con el titular dentro, de modo que ni el buscador ni un lector de pantalla puedan leerlo.
Debajo del H1 se estructura el resto del contenido con encabezados de segundo y tercer nivel, que funcionan como el índice de un documento. Esa jerarquía ayuda al buscador y, sobre todo, a quien navega con lector de pantalla, que suele saltar de encabezado en encabezado para orientarse.
Comprobarlo es rápido y no exige conocimientos técnicos. Basta con instalar en el navegador cualquier extensión gratuita de análisis de encabezados, o abrir el código de la página y buscar la etiqueta. En cuestión de minutos se sabe si una web tiene un encabezado principal por página, si hay varios o si no hay ninguno, que son los tres escenarios habituales.
Ejemplo: una clínica veterinaria en Cáceres
Una clínica con tres veterinarios tiene una web de nueve páginas. Todas usan el mismo encabezado principal: el nombre de la clínica. Los títulos reales de cada sección están puestos con texto grande y en negrita, sin etiqueta de encabezado.
El resultado es que Google no distingue la página de urgencias de la de vacunación ni de la de cirugía, y ninguna posiciona para búsquedas específicas.
La corrección lleva una tarde. Cada página recibe su propio encabezado principal, redactado con la búsqueda que le corresponde: urgencias veterinarias 24 horas en Cáceres, vacunación de perros y gatos, cirugía de tejidos blandos, análisis clínicos con resultado en el día. Los subtítulos internos pasan a ser encabezados de segundo nivel, con las preguntas que hacen los dueños.
Tres meses después, cinco de las nueve páginas aparecen en la primera página de resultados para su búsqueda, cuando antes solo lo hacía la portada por el nombre de la clínica. Las llamadas por urgencias fuera del horario habitual se duplican, y esa página nunca había existido a efectos del buscador pese a llevar cuatro años publicada.
