Greenwashing

lavado de imagen verde

El greenwashing es presentar una empresa o un producto como más respetuoso con el ambiente de lo que es, con un envase verde, un eslogan ecológico o una cifra suelta sin base. En español, lavado verde. La normativa europea y española ha endurecido las alegaciones ambientales.

Decir “sostenible” sin decir en qué, exhibir un árbol en el anuncio mientras la fábrica vierte, o destacar un 2 por ciento de material reciclado como si fuera el producto entero, entra en esta práctica. El riesgo ya no es solo reputacional: hay sanciones y retirada de campañas. Lo que se afirma hay que poder probarlo, con dato, alcance y fecha.

Una marca de limpieza en Santander cambió “100 por cien eco” por el porcentaje real de ingredientes de origen vegetal y el tipo de envase. Vendió un poco menos de relato y un poco más de confianza en hostelería, que pide fichas. El lavado verde se detecta rápido. Cumplir y contarlo con precisión cuesta más y aguanta una inspección.

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