Dwell time
tiempo de permanencia
El dwell time es el tiempo que pasa un usuario en una página después de llegar desde los resultados de búsqueda y antes de volver atrás. Se interpreta como señal de si esa página respondió a lo que buscaba. En español, tiempo de permanencia.
Qué se sabe y qué se supone
Conviene ser honesto con este concepto: Google nunca lo ha confirmado como factor de posicionamiento directo, y sus portavoces han negado varias veces que se use así. Lo que sí es evidente es que el buscador dispone de esa información y que su objetivo declarado es mostrar resultados que satisfagan a quien busca.
De ahí que el debate sobre si cuenta o no como señal sea menos importante de lo que parece. Una página donde la gente entra y se marcha en cinco segundos para pinchar el siguiente resultado tiene un problema real, se mida como se mida.
Conviene distinguirlo de dos métricas parecidas. La tasa de rebote cuenta las visitas de una sola página, sin importar cuánto duren. El tiempo medio en página mide la duración de todas las visitas, vengan de donde vengan. El tiempo de permanencia se refiere solo a quien llega desde el buscador y mide cuánto tarda en volver a los resultados.
Ninguna herramienta lo muestra tal cual, porque el dato lo tiene Google. Lo más aproximado es cruzar el porcentaje de clics de Search Console con la interacción registrada en la analítica para esas mismas páginas.
Cómo se mejora
Todo lo que ayuda apunta en la misma dirección: que la página cumpla en los primeros segundos lo que prometía el resultado de búsqueda.
Responder arriba. Si alguien busca cuánto cuesta cambiar una caldera, la cifra orientativa debe aparecer en la primera pantalla, no después de mil palabras sobre la historia de la calefacción.
Cargar rápido. Buena parte de las salidas inmediatas no son un rechazo al contenido, son gente que se cansa de esperar.
Coincidir con la promesa. Un título que anuncia una comparativa y una página que resulta ser un catálogo produce una vuelta atrás instantánea.
Facilitar la lectura en móvil, con párrafos cortos, subtítulos y sin ventanas emergentes que tapen el texto nada más entrar.
Y ofrecer el paso siguiente dentro de la página, ya sea un enlace al contenido relacionado o el formulario, para que quien ha encontrado lo que buscaba siga dentro.
Ejemplo: un blog de un taller mecánico en Getafe
Un taller publica guías sobre averías comunes. Su artículo sobre por qué se enciende el testigo del motor recibe 4.100 impresiones al mes y una tasa de clics decente, pero apenas genera visitas al taller.
La grabación de sesiones muestra el patrón: la gente entra, baja media pantalla y se va. El artículo dedicaba los primeros cuatro párrafos a explicar qué es la centralita antes de responder a la pregunta.
Se reescribe empezando por las cinco causas más frecuentes, ordenadas por probabilidad, con el coste aproximado de cada reparación al lado. Debajo, un bloque que indica cuándo se puede seguir conduciendo y cuándo hay que parar. Y al final, el botón de pedir cita con el precio del diagnóstico.
El tiempo medio de lectura pasa de 22 segundos a 2 minutos y 40, las peticiones de cita desde ese artículo suben de 3 a 31 al mes, y cuatro meses después la página ha subido de la séptima a la segunda posición.
