Do-follow y No-follow links
enlaces dofollow y nofollow
Los enlaces do-follow y no-follow son las dos formas de marcar un enlace según transmita o no autoridad al sitio de destino. Los primeros cuentan como recomendación para Google; los segundos llevan un atributo que le pide no tomarlos en cuenta.
Cómo funcionan en la práctica
Un enlace normal es do-follow por defecto: no hace falta escribir nada para que lo sea. Transmite parte de la reputación del sitio que enlaza hacia el que recibe el enlace, y esa transmisión es la base del posicionamiento por enlaces.
El atributo no-follow se añade en el código para indicar que ese enlace no es un aval. Se creó en 2005 para combatir el correo basura en comentarios de blogs y foros, donde cualquiera podía dejar enlaces sin permiso del dueño del sitio.
Desde 2019 existen dos variantes más específicas. Una identifica los enlaces patrocinados o pagados, y otra los generados por usuarios, como los de comentarios y foros. Google trata las tres como pistas y no como órdenes, así que puede decidir tenerlas en cuenta si el contexto lo justifica.
Dónde aparecen marcados así, casi siempre: comentarios de blogs, perfiles de redes sociales, muchos directorios, Wikipedia, y los artículos patrocinados de medios que cumplen las normas.
Qué hacer con esta distinción
Para los enlaces que recibes, la conclusión es que no conviene despreciar los no-follow. Aportan tres cosas que sí valen: visitas reales de gente que pincha, visibilidad de marca y un perfil de enlaces con aspecto natural. Un dominio cuyos enlaces son todos do-follow con texto comercial resulta sospechoso precisamente por ser demasiado perfecto.
Para los enlaces que pones tú, hay una obligación práctica. Cualquier enlace pagado, ya sea un artículo patrocinado, una colaboración con un creador de contenido o un intercambio comercial, debe marcarse como patrocinado. No hacerlo incumple las directrices de Google y expone a una penalización tanto a quien enlaza como a quien recibe.
También conviene marcar los enlaces de comentarios y de contenido subido por usuarios, para no responder de sitios sobre los que no se tiene control.
Ejemplo: una marca de cosmética natural en Granada
Una marca pequeña consigue en un año 40 menciones gracias a envíos de producto a creadoras de contenido y a dos artículos en medios de belleza. Al revisar el perfil, descubre que 34 de esos enlaces son no-follow, y la agencia anterior le había dicho que no servían para nada.
El análisis de tráfico cuenta otra historia. Esos 34 enlaces han generado 6.200 visitas en doce meses y 180 pedidos, con un valor de 9.400 euros. Uno solo, publicado por una revista digital, sigue enviando visitas cada semana dieciocho meses después.
La marca cambia de criterio. Deja de perseguir el atributo del enlace y pasa a valorar cada colaboración por tres cosas: si el público encaja, si trae visitas medibles y si el contenido va a permanecer publicado. Los dos artículos patrocinados que contrata se marcan correctamente como tales, y aun así funcionan, porque el medio elegido tiene lectores reales interesados en el producto.
