Conversión digital

conversión online

La conversión digital es cada acción deseada que una persona completa en un entorno digital: enviar un formulario, llamar, comprar, reservar o descargar. No equivale siempre a una venta. Es el paso que la empresa ha marcado como éxito de esa visita.

Definirla mal pudre todos los informes. Contar como conversión una visita a la página de gracias recargada, o una llamada de tres segundos, infla el panel y lleva a invertir en anuncios inútiles. Contar solo la venta final, en un negocio que cierra por teléfono, deja ciego al canal. Lo razonable es una conversión principal, la que mueve dinero, y dos o tres intermedias para ver dónde se pierde gente.

Una empresa de mudanzas en Alcalá midió durante un año los clics al botón de presupuesto y no las solicitudes reales. Al separar envíos del formulario y llamadas de más de treinta segundos, descubrió que una campaña barata no producía ni una. Reasignó el presupuesto. Convertir, en digital, es un pacto de medición. Si ese pacto es vago, la publicidad se dirige a un espejismo.

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