Brainstorming
lluvia de ideas
El brainstorming es una reunión breve para generar el mayor número posible de ideas sobre un problema concreto, sin juzgarlas en el momento de proponerlas. En español se llama lluvia de ideas. Sirve para abrir opciones y no para decidir.
Funciona cuando hay una pregunta nítida, un tiempo cerrado y una regla: primero se apunta todo, después se filtra. Sin esas tres condiciones se convierte en una conversación larga donde habla quien tiene más cargo. El grupo pequeño rinde más que la sala llena. Mezclar a quien vende, a quien fabrica y a quien atiende el teléfono suele producir mejores opciones que reunir solo a dirección.
Una fábrica de envases en Murcia usaba estas sesiones cada vez que un cliente pedía un formato nuevo. El error inicial era buscar la idea brillante en la primera media hora. Pasaron a dos rondas: diez minutos de propuestas sin veto y otros diez para marcar las tres viables por coste y plazo. De ahí salió un envase reutilizable que ahora representa el 15 por ciento de la facturación. La lluvia de ideas no sustituye el criterio posterior. Si todo se aprueba, no hubo filtro; si nada se apunta por miedo, no hubo lluvia.
