El Starbusting es una técnica de lluvia de ideas que, en lugar de lanzar soluciones, obliga a hacer preguntas alrededor de una idea: quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo. El nombre evoca una estrella. Cada punta es un tipo de pregunta.

Sirve al lanzar un servicio o un envase nuevo, cuando el equipo se enamora del producto y no ha pensado en el cobro, el plazo o quién lo atiende el sábado. Se dibuja la estrella, se llena de preguntas y solo después se responde. El error es convertirla en un interrogatorio eterno. Con veinte preguntas serias basta. Lo que no se puede responder aún se anota como riesgo, no como adorno.

Una fábrica de helados en Aracena usó la estrella antes de un sabor de temporada. La pregunta “dónde se derrite en el transporte” cambió el envase. Preguntar en estrella no retrasa. Evita fabricar un sí que nadie ha cuestionado. Si todas las puntas dicen “no se sabe”, aún no había idea: había ganas.

Pattterns ahora es Ocelot