Black hat SEO

SEO de sombrero negro

El black hat SEO agrupa las técnicas de posicionamiento que incumplen las directrices de los buscadores para subir posiciones deprisa. Funcionan durante un tiempo y acaban en penalización, con caídas de tráfico capaces de dejar una web fuera de los resultados.

Las prácticas más habituales

Conviene reconocerlas, sobre todo porque muchas empresas las contratan sin saberlo, escondidas en un presupuesto barato.

  • Contenido oculto. Texto del mismo color que el fondo, o colocado fuera de la pantalla, pensado para el buscador y no para la persona.
  • Cloaking. Mostrar una página distinta al robot de Google que a los visitantes. Es una de las infracciones más graves.
  • Granjas de enlaces y redes de blogs creadas con el único fin de enlazar entre sí.
  • Compra masiva de enlaces sin marcarlos como patrocinados.
  • Contenido copiado o generado en cadena sin revisión, publicado por miles de páginas.
  • Páginas puerta, hechas para captar una búsqueda y redirigir al usuario a otro sitio.
  • Relleno de términos, repitiendo la misma expresión decenas de veces en un texto.
  • Secuestro de reseñas o creación de fichas falsas de negocio.

Enfrente está el white hat, que persigue lo mismo respetando las normas, y una zona intermedia que se suele llamar grey hat, donde caben prácticas discutibles que hoy se toleran y mañana no.

Qué pasa cuando te pillan

Las consecuencias llegan por dos vías. La automática, cuando una actualización del algoritmo detecta el patrón y la web pierde posiciones de un día para otro sin aviso. Y la manual, cuando un revisor de Google examina el sitio y aplica una acción, que sí aparece notificada en Search Console.

Recuperarse de la segunda exige limpiar lo que se hizo, documentarlo y pedir una reconsideración, un proceso que puede llevar meses. De la primera a veces no se sale nunca, porque el dominio arrastra el historial.

El cálculo suele salir mal. Una empresa que gana seis meses de tráfico y después pierde dos años reconstruyendo la reputación de su dominio habría llegado más lejos por el camino lento.

Ejemplo: una inmobiliaria en Torrevieja

Una agencia contrata por 250 euros al mes un servicio que promete primera página en tres meses. El proveedor genera 400 páginas automáticas combinando tipo de vivienda y localidad, con textos casi idénticos, y compra un paquete de enlaces en una red de blogs.

Durante cuatro meses el tráfico sube de 1.100 a 4.800 visitas mensuales y la dirección celebra el acierto. En el quinto mes llega una actualización del algoritmo y el tráfico cae a 300 visitas, por debajo del punto de partida. En Search Console aparece una acción manual por contenido de escaso valor y esquemas de enlaces.

La recuperación cuesta once meses. Se eliminan las 400 páginas con sus redirecciones, se desautorizan los enlaces comprados, se reescriben desde cero las 20 páginas de zona con información real de cada barrio, precios medios y fotos propias, y se solicita la reconsideración. Google levanta la sanción al segundo intento.

Al cabo de dos años la web recibe 5.200 visitas mensuales, más que en el pico artificial, y sostenidas. El coste total de la aventura fue el gasto del proveedor barato más un año largo de trabajo para volver al punto de partida.

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