Cloaking
enmascaramiento de contenido
El cloaking consiste en mostrar una versión de la página al buscador y otra distinta a la persona que entra desde el mismo enlace. Se traduce como encubrimiento. Google lo considera un engaño y puede sacar la web del índice.
La tentación aparece cuando se quiere posicionar con un texto relleno de repeticiones y, a la vez, enseñar al cliente una página limpia. También se usa para redirigir según el país o el dispositivo de formas opacas. Detectarlo es cada vez más fácil: el rastreador ejecuta código y compara. Una diferencia honesta, como un menú más compacto en el móvil con el mismo texto, no es encubrimiento. Ocultar bloques enteros al usuario y dejárselos al robot, sí.
Una tienda de complementos en Alicante contrató un “posicionamiento rápido” que servía a Google fichas llenas de términos y al visitante un catálogo vacío. A los cuatro meses llegó la caída de tráfico. Rehacer las fichas con el mismo contenido para todos y pedir la reconsideración llevó medio año. No hay atajo estable: la página que se posiciona tiene que ser la que se ve.
