Video marketing

marketing en vídeo

El video marketing es el uso de contenidos audiovisuales para dar a conocer una empresa, explicar lo que hace y vender. Abarca desde un vídeo de treinta segundos en redes hasta una demostración de producto de diez minutos alojada en la web.

Qué formatos sirven para qué

Meter todo en el mismo saco lleva a producir el vídeo equivocado.

El vídeo corto y vertical, de quince a sesenta segundos, sirve para captar atención en redes. Se graba con el móvil, se consume sin sonido en muchos casos y necesita subtítulos.

El vídeo explicativo, de dos a cuatro minutos, sirve para que alguien entienda un producto o un servicio complejo. Vive en la web, en la ficha de producto o en la página de servicio, y su efecto se nota en la conversión.

El testimonio de cliente es el que más ayuda a cerrar ventas. Un cliente contando en su propio local qué problema tenía y qué cambió convence más que cualquier argumento propio.

El vídeo de proceso, mostrando cómo se fabrica o cómo se ejecuta un trabajo, construye confianza en oficios donde el cliente teme la chapuza.

Y el vídeo formativo, alojado en YouTube, funciona como contenido de búsqueda a largo plazo, porque responde preguntas que la gente teclea durante años.

Un dato que ordena prioridades: la mayor parte del consumo de vídeo en España es en móvil, y una parte importante se ve sin sonido. Un vídeo sin subtítulos pierde a mucha gente antes del quinto segundo.

Cómo producirlo con presupuesto de pyme

La barrera mental habitual es el coste, y hoy está desactualizada. Un móvil reciente graba con calidad suficiente para redes y para web.

Lo que de verdad marca la diferencia con poco presupuesto son tres cosas. El sonido, que es lo primero que delata un vídeo malo: un micrófono de solapa de treinta euros mejora más que cualquier cámara. La luz, que se resuelve grabando junto a una ventana o al aire libre en horas suaves. Y el guion, aunque sea de cuatro líneas, porque improvisar delante de la cámara alarga y aburre.

Sobre el contenido, en una empresa pequeña casi siempre está delante: el trabajo real, las personas del equipo y las preguntas que se repiten al teléfono.

Conviene reservar la producción profesional para lo que va a durar años, como el vídeo principal de la web o un testimonio importante, y hacer con medios propios todo lo demás.

Y conviene planificar la reutilización. De una grabación de veinte minutos con un cliente salen un testimonio para la web, tres fragmentos para redes, una cita para el boletín y material para un anuncio.

Ejemplo: una empresa de mudanzas internacionales en Barcelona

Una empresa especializada en traslados de familias al extranjero recibía muchas consultas que se caían al conocer el precio, porque el cliente no entendía qué incluía el servicio y lo comparaba con una mudanza local.

Graba tres vídeos con medios propios. Uno de cuatro minutos que sigue un traslado completo a Alemania, desde el embalaje de una vajilla hasta la entrega y el montaje. Otro de dos minutos explicando la documentación aduanera y el seguro. Y un testimonio de una familia contando qué temían y qué pasó.

Los coloca en la página de servicio, en la respuesta automática al formulario y en el correo que acompaña cada presupuesto.

En siete meses la tasa de aceptación de presupuestos sube del 19 al 34 por ciento. El equipo comercial dedica la mitad de tiempo a explicar lo básico, porque el cliente llega a la llamada sabiendo qué incluye el precio.

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