Social Media Manager
gestor de redes sociales
Un social media manager es el profesional que define la estrategia de una empresa en redes sociales, decide qué plataformas usar, planifica el contenido y mide resultados. Se traduce como responsable de redes sociales, y su trabajo empieza antes de publicar nada.
Qué hace y en qué se diferencia del community manager
Los dos términos se usan como sinónimos y no lo son, aunque en empresas pequeñas los asuma la misma persona.
El responsable de redes trabaja en el nivel de decisión: qué objetivos persigue la empresa en estas plataformas, en cuáles merece la pena estar, qué se va a contar, con qué presupuesto, cómo se reparte entre contenido orgánico y publicidad, y qué se considera éxito.
El community manager trabaja en el nivel de ejecución y relación: publica, responde comentarios y mensajes, modera, atiende quejas y mantiene viva la conversación diaria.
Dicho de otro modo, uno decide el rumbo y el otro navega. En una empresa de treinta empleados suele ser el mismo puesto; en una de trescientos son personas distintas y a veces departamentos.
Las competencias del primero incluyen análisis de datos, gestión de presupuesto publicitario, coordinación con diseño y con ventas, y conocimiento de las normas de cada plataforma. Las del segundo pesan más hacia la redacción, la rapidez y el trato.
Cómo saber si el trabajo va bien
El error más común al evaluar este puesto es mirar seguidores. Es la métrica más fácil de inflar y la que menos dice sobre el negocio.
Cuatro indicadores informan mejor. El alcance entre el público objetivo, no el total. La interacción significativa, es decir, guardados, compartidos y comentarios reales, que valen mucho más que un me gusta. Los mensajes directos y las consultas recibidas, que son ventas potenciales. Y el tráfico y las conversiones que llegan a la web desde estas plataformas.
Conviene además fijar expectativas realistas de plazo. Construir presencia en redes lleva entre seis meses y un año, y esperar ventas en el segundo mes lleva a cancelar el trabajo justo antes de que empiece a producir.
Sobre la contratación, en una pyme funcionan tres modelos. Alguien interno, que conoce el producto y el día a día pero suele necesitar formación en analítica y publicidad. Un profesional externo por horas, que aporta criterio y herramientas y depende de que la empresa le pase material. O un modelo mixto, con estrategia externa y ejecución interna, que suele ser el que mejor relación coste resultado da.
Ejemplo: una empresa de reformas de locales comerciales en Málaga
Una empresa con dieciocho empleados llevaba sus redes a ratos, con publicaciones de obras terminadas cuando alguien se acordaba. Tenía 900 seguidores y ninguna consulta atribuible.
Contrata a una profesional externa doce horas al mes. Lo primero que hace no es publicar: analiza que su cliente son hosteleros y franquiciados, y que ese público está en Instagram y LinkedIn, no en las cuatro redes donde estaban.
Define un plan sencillo: dos publicaciones semanales en Instagram con obras reales mostrando plazo y presupuesto orientativo, una publicación semanal en LinkedIn sobre licencias de actividad y normativa de locales, y un protocolo de respuesta en menos de dos horas en horario laboral.
El equipo interno graba con el móvil siguiendo una pauta de tres tomas por obra.
En diez meses los seguidores pasan a 6.400, pero el dato que cuenta es otro: 71 consultas recibidas por mensaje directo, 23 presupuestos y 9 obras cerradas por valor de 340.000 euros.
