Modelo Direct-to-Consumer D2C
directo al consumidor
El modelo Direct-to-Consumer vende el producto de la marca al comprador final, sin mayorista ni tienda ajena. Se abrevia D2C. En español, venta directa al consumidor. La marca cobra el margen y asume el servicio, la web y las devoluciones.
No nació con la pandemia, aunque entonces se aceleró. Un fabricante que solo vendía a grandes superficies abre tienda propia y deja de ser invisible. A cambio paga anuncios, logística y reclamaciones que antes absorbía el lineal. Mezclar D2C y distribución pide precios y packs que no hagan la guerra al detallista. El dato del cliente, por fin, queda en casa.
Una zapatería fabricante de Elche pasó una línea de calzado escolar a venta en su web, con talla clara y cambio en 14 días. El margen subió y el servicio de atención también. La venta directa no es prescindir de tiendas por decreto. Es elegir el canal. Si la web no aguanta una devolución, el modelo se come la reputación.
