Flywheel
volante de inercia
El flywheel es un modelo que pone al cliente en el centro de un ciclo que se alimenta solo: atraer, satisfacer y hacer que recomiende, de modo que cada cliente contento impulsa el siguiente. En español, volante de inercia. Se opone a la idea de un embudo que termina en la venta y se olvida.
La imagen es una rueda pesada: cuesta arrancarla y, si la experiencia es buena, cuesta menos mantenerla. Las fuerzas que la frenan son el retraso, el cobro opaco, el soporte ausente. Las que la aceleran son un producto que cumple, una atención que resuelve y un motivo fácil para recomendar. No sustituye medir captación. Añade el recuento de quien vuelve y de quien trae a otro.
Una clínica dental en Murcia dejó de celebrar solo las primeras visitas y empezó a medir las que venían por recomendación de un paciente. El volante se veía en ese número. El modelo no es una rueda mágica. Es una forma de no tratar la postventa como un coste residual.
