Copywriter
redactor publicitario
Un copywriter es el profesional que escribe textos con intención comercial: anuncios, páginas de venta, correos, guiones o fichas de producto. Su trabajo empieza antes de escribir, investigando a quién se dirige y qué objeción hay que resolver. En español, redactor publicitario.
Qué hace y en qué se diferencia de otros perfiles
La parte visible es la escritura, pero suele ser la más corta. Antes hay una fase de investigación que incluye hablar con clientes, escuchar llamadas de ventas, leer reseñas propias y ajenas, y entender el producto lo suficiente para explicarlo sin tópicos. De ahí salen las palabras que después aparecen en el texto.
Conviene distinguir tres perfiles que a menudo se mezclan. El copywriter escribe para provocar una acción concreta y trabaja sobre todo en piezas cortas de alta responsabilidad. El redactor de contenidos produce artículos y guías pensados para informar y posicionar. Y el redactor técnico documenta productos o procesos con precisión, sin intención persuasiva.
Dentro de la especialidad hay ramas. El copy de respuesta directa se mide en conversiones y trabaja páginas de venta, anuncios y secuencias de correo. El copy de marca se ocupa del tono, del claim y de los textos que definen cómo suena la empresa. El copy para buscadores combina persuasión con la estructura que exige el posicionamiento.
En cuanto a tarifas en España, un profesional autónomo con experiencia cobra habitualmente entre 300 y 900 euros por una página de venta completa, y entre 60 y 150 euros la hora en trabajos de consultoría. Los encargos por palabra a precios muy bajos suelen dar textos genéricos, porque nadie puede investigar un sector a dos céntimos la palabra.
Cómo trabajar bien con uno
Tres cosas cambian por completo el resultado. Darle acceso a clientes reales, aunque sean tres llamadas de media hora. Entregarle el dato incómodo, es decir, por qué la gente no compra, y no solo el argumentario de ventas. Y aprobar por criterios acordados de antemano en lugar de por gusto personal, porque el texto que suena raro a la dirección suele ser el que habla como el cliente.
Ejemplo: una empresa de seguros de decesos en Cáceres
Una correduría vende seguros de decesos y su web utiliza el lenguaje del sector: cobertura integral del servicio funerario, prestaciones y capitales garantizados. Recibe visitas y casi ninguna solicitud.
El copywriter dedica la primera semana a escuchar quince llamadas grabadas y a entrevistar a cuatro clientes. Descubre que nadie contrata pensando en capitales garantizados: contrata para que sus hijos no tengan que decidir nada ni pagar nada en el peor momento, y la objeción principal es la sospecha de que la póliza suba con la edad.
El texto se reescribe alrededor de eso. El titular habla de dejarlo todo resuelto para que nadie tenga que ocuparse. Un apartado explica con una tabla cómo evoluciona la prima y por qué. Otro detalla, paso a paso, qué ocurre en las primeras 24 horas cuando la familia llama.
Las solicitudes mensuales pasan de 7 a 34 en tres meses. La correduría no ha cambiado el producto ni el precio: ha cambiado quién es el protagonista del texto.
