App Store Optimization (ASO)
ASO, optimización en tiendas de apps
El App Store Optimization, o ASO, es el conjunto de técnicas para que una aplicación aparezca mejor posicionada en las tiendas de Google Play y App Store, y para que quien la ve acabe descargándola. Equivale al posicionamiento en buscadores, pero dentro de la tienda.
Los elementos sobre los que se trabaja
Cada tienda tiene sus reglas, aunque los ingredientes se repiten.
El nombre de la aplicación es el campo con más peso. Conviene combinar la marca con la función principal, del tipo Reservas Peluquería, y respetar el límite de caracteres, que ronda los 30.
El subtítulo en App Store y la descripción corta en Google Play son la segunda oportunidad. Se leen antes que nada y deben resumir el beneficio, no la tecnología.
Las palabras por las que se quiere aparecer se declaran de forma distinta en cada tienda: App Store tiene un campo específico de 100 caracteres, mientras Google Play las extrae del texto de la descripción larga. Repetirlas hasta la saciedad no ayuda en ninguna de las dos.
Las imágenes deciden la descarga. Las tres primeras capturas se ven sin desplazar la pantalla y son, con diferencia, lo que más mueve la conversión. Añadir un rótulo corto sobre cada captura, explicando qué se ve, rinde mucho más que enseñar la interfaz desnuda.
Las valoraciones y las reseñas influyen en la posición y en la decisión. Pedirlas dentro de la aplicación en el momento adecuado, después de que el usuario complete algo con éxito y nunca al abrirla por primera vez, cambia mucho la nota media.
Y hay dos señales de comportamiento que las tiendas vigilan de cerca: cuánta gente instala tras ver la ficha y cuánta sigue usando la aplicación pasadas unas semanas. Una aplicación que se descarga mucho y se desinstala enseguida pierde posiciones.
Ejemplo: una cadena de gimnasios en Alicante
Una cadena con cinco centros lanza una aplicación para reservar clases. Se llama con el nombre de la empresa, la descripción reproduce la nota de prensa del lanzamiento y las capturas muestran pantallas de menú sin explicación. En seis meses acumula 900 descargas, casi todas de socios avisados por correo.
La revisión empieza por el nombre, que pasa a incluir la función junto a la marca. El subtítulo explica qué resuelve: reserva clases y controla tu progreso. La descripción se reescribe pensando en las dudas del socio, con las expresiones que la gente usa al buscar, del tipo reservar clase de spinning o control de rutinas.
Las capturas se rehacen con un rótulo en cada una: reserva en dos toques, lista de espera automática, tu progreso mes a mes. Se añade un vídeo corto de quince segundos.
Dentro de la aplicación se implanta una petición de valoración que aparece cuando alguien completa su décima reserva, momento en el que la experiencia ya ha sido buena. La nota media sube de 3,4 a 4,6 en cuatro meses.
El resultado combinado: las descargas mensuales pasan de 150 a 640, y una parte creciente llega de gente que busca gimnasio en la tienda sin conocer la marca. La cadena detecta además que los socios con la aplicación instalada asisten a más clases y se dan de baja menos, que era el objetivo real del proyecto.
