El Vibe Coding consiste en pedir a un modelo de inteligencia artificial que escriba o cambie código describiendo el resultado en lenguaje cotidiano, y luego ir afinando. En español, programar por indicaciones o por “vibe”. Acelera un prototipo. No exime de revisar.

Una pyme puede sacar una calculadora de portes o una landing. El riesgo es un cobro mal validado, un dato de cliente en el chat o un agujero de seguridad que nadie leyó. Hay que probar pagos, permisos y copias. El código que “parece que va” en el portátil puede romper en el teléfono. Medir incidencias tras el alta, no solo la velocidad de publicación.

Una fábrica de pintura en Jumilla generó un calculador de cubos y un humano revisó las fórmulas con tres obras reales. Los errores de litros desaparecieron. Programar por indicaciones no es prescindir del oficio. Es un borrador. Si el borrador mueve dinero, alguien que sepa tiene que leerlo.

Pattterns ahora es Ocelot