Textos publicitarios

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Los textos publicitarios están pensados para que alguien haga algo ahora: llamar, entrar, comprar o apuntarse. Usan un beneficio claro, un tono de marca y un cierre. No son un artículo. Son un recado con gancho y un sitio al que ir.

Un titular que nombra el oficio y la zona, un dato concreto y un verbo de acción rinden más que la poesía. La letra pequeña que desmiente el titular destroza. Hay que poder cumplir en el almacén lo que se escribe. Probar dos versiones del mismo recado enseña más que una ocurrencia. Medir clics útiles y quejas, no solo ingenio.

Una tienda de cortinas en Alcoy pasó de “estilo y confort” a “medición a domicilio en Alcoy y presupuesto en 48 horas”. Las llamadas de esa campaña subieron. El texto publicitario no es literatura. Es una promesa corta. Si la promesa no cabe en el mostrador, sobraba el adjetivo.

Pattterns ahora es Ocelot