Testing
El testing es probar un programa, una web o una app antes de que el cliente se estrelle: formularios, pagos, avisos y lo que se rompe en el teléfono. En español, pruebas de software. No es un test de anuncios. Es fontanería de lo que se acaba de construir.
Una pyme lo vive al cambiar la pasarela, el tema de la tienda o un formulario de citas. Hay que probar el camino feliz y el error: qué pasa si el IBAN falla, si se pulsa dos veces, si se entra desde un iPhone viejo. Sin lista, se prueba a ojo y se publica el agujero. El coste de un cobro doble supera el de una tarde de pruebas. Documentar lo que se rompió evita repetirlo.
Una tienda de velas en Valls cobró dos veces a tres clientas tras un cambio de pasarela. Una lista de diez pruebas lo habría pillado. Probar no es desconfianza. Es no usar al cliente como laboratorio. Si no se puede repetir el fallo en casa, no se debería abrir al público.
