Los streamers son creadores que emiten en directo, sobre todo en Twitch o YouTube, jugando, charlando o mostrando un oficio, con chat a la vista. En español, emisores en directo. El valor es la compañía en tiempo real, no un vídeo editado de tres días.

Una marca puede patrocinar un directo, enviar producto o aparecer en un “unbox” en vivo. El público joven y de videojuegos no es el de una clínica. Hay que ver a quién mira esa audiencia y si el tono del streamer se puede defender. El directo no se puede recortar del todo: un comentario torpe queda. Medir códigos de descuento y visitas, no solo horas de emisión.

Una marca de snacks de Dos Hermanas patrocinó dos partidas de un streamer local, con un código de 24 horas. El pico de pedidos coincidió con el directo. El streamer no es un anuncio de 20 segundos. Es un invitado en un salón. Si el salón no es el del cliente, se paga la fiesta de otro.

Pattterns ahora es Ocelot