Social marketing
marketing social
El social marketing usa herramientas de marketing para cambiar una conducta colectiva, no para vender un producto: reciclar, vacunar, no beber al volante, llevar el táper. En español, marketing social. No es “hacer redes sociales”. Es persuadir por un bien público o compartido.
Una pyme puede sumarse con un gesto medible, no con un lazo en el logo. El relato tiene que aguantar una inspección: kilos recogidos, citas, litros. Aprovechar una causa ajena sin cifra es un disfraz. El destinatario es quien puede cambiar el hábito, no “la sociedad” en abstracto. Medir la conducta, no el aplauso del anuncio.
Una panadería de Astorga pidió el táper a cambio de un céntimo menos en el pan de molde y publicó los envases evitados cada mes. El gesto se sostuvo. El marketing social no es un eslogan solidario. Es un hábito nuevo. Si el hábito no se cuenta, era publicidad con disfraz.
