Marketing intrusivo
interruptive marketing
El marketing intrusivo es el que interrumpe sin permiso claro: llamadas no pedidas, ventanas que bloquean la página, sonidos automáticos, SMS a listas dudosas. El destinatario no ha pedido ese momento. Por eso genera rechazo y, cada vez más, sanción.
En digital el ejemplo clásico es el pop-up a los dos segundos, el vídeo con sonido en el móvil o el remarketing que persigue semanas un producto ya comprado. La frontera legal está en el consentimiento y en la facilidad de decir que no. Lo que se puede hacer técnicamente no es lo que se debe. El coste oculto es la reputación del dominio, de la marca y del número de teléfono.
Un centro de formación en Córdoba disparaba envíos a 6.800 direcciones dudosas. Tras sanear, con menos interrupciones vendió más. Lo intrusivo no es “directo”. Es no haber sido invitado. Si la única forma de que contesten es molestar, la oferta no se sostiene.
