Un emoji es un pictograma estándar que se inserta en un texto digital para matizar el tono, señalar una emoción o sustituir una palabra concreta del mensaje. No es un adorno infantil por definición. Es puntuación visual, y mal usado confunde.

En un boletín o en un anuncio puede guiar la vista hacia el botón o aligerar un asunto seco. En una comunicación de un despacho, un hospital o un impago, suele sobrar. Hay que comprobar cómo se ve en distintos móviles, porque no todos dibujan el mismo gesto. Abusar de ellos en el asunto del correo dispara filtros de spam y parece ruido.

Una gestoría de Zamora los quitó de los avisos de plazo y los dejó solo en el boletín mensual de novedades, uno por sección. Las quejas de “no se entiende si es urgente” desaparecieron. El pictograma no sustituye una frase clara. Acompaña. Si el mensaje necesita cuatro iconos para funcionar, falta texto.

Pattterns ahora es Ocelot