Aplicación web

web app

Una aplicación web es un programa que funciona dentro del navegador, sin necesidad de instalar nada en el ordenador ni en el móvil. El correo electrónico de Gmail, la banca online o un panel de facturación son aplicaciones web, no simples páginas informativas.

En qué se diferencia de una web y de una app

Una web corriente muestra información y el visitante la lee. Una aplicación web permite hacer cosas: introducir datos, calcular, guardar, generar documentos, gestionar usuarios con permisos distintos. La frontera la marca si hay una base de datos y una lógica de negocio detrás.

Frente a una aplicación móvil descargable, la diferencia está en la instalación y en el alcance. La aplicación web funciona en cualquier dispositivo con navegador, se actualiza para todos a la vez y no depende de que Apple o Google aprueben cada versión. A cambio, accede peor al hardware del teléfono y necesita conexión, salvo que se desarrolle como aplicación web progresiva, que permite instalarla como un icono y trabajar sin cobertura en ciertos casos.

Para la mayoría de las pymes, la aplicación web resuelve el problema con menos coste. Una aplicación nativa para los dos sistemas operativos suele multiplicar por dos o por tres el presupuesto y añade el mantenimiento de dos versiones.

Qué hay que decidir antes de encargarla

Cuatro cuestiones condicionan todo el proyecto y conviene cerrarlas antes de pedir presupuesto.

Quién la va a usar y con qué permisos. No es lo mismo una herramienta interna para seis personas que un portal abierto a mil clientes.

Con qué sistemas tiene que hablar. Si debe conectarse al programa de contabilidad, al almacén o a la pasarela de pago, esa integración suele ser la parte más cara y la que más se subestima.

Qué pasa con los datos. Dónde se alojan, quién accede, cómo se hacen las copias de seguridad y qué obligaciones impone la protección de datos personales.

Qué es imprescindible en la primera versión. Casi todos los proyectos que fracasan lo hacen por intentar entregar todo de golpe. Sacar una versión mínima en tres meses y crecer con el uso real cuesta menos y acierta más.

Ejemplo: una empresa de alquiler de maquinaria en Toledo

Una empresa con 400 máquinas gestiona los alquileres con una hoja de cálculo compartida y llamadas. Cada mañana, dos personas dedican tres horas a confirmar disponibilidad, y una máquina alquilada dos veces el mismo día genera un conflicto al mes de media.

Se desarrolla una aplicación web con tres perfiles. El comercial consulta disponibilidad en tiempo real y bloquea una máquina desde el móvil mientras habla con el cliente. El taller marca cada equipo como disponible, en revisión o averiado. Y el cliente habitual entra con su usuario, ve el histórico de sus alquileres, descarga albaranes y solicita una reserva que queda pendiente de confirmación.

La primera versión sale en cuatro meses y solo cubre reservas, estados y descarga de documentos. La facturación sigue en el programa de contabilidad, conectado mediante una integración que vuelca los albaranes cerrados.

Al año, las horas diarias de coordinación bajan de tres a menos de una, los conflictos de doble reserva desaparecen y el 40 por ciento de las solicitudes entra por el portal del cliente fuera del horario de oficina, incluidos fines de semana. Ese último dato convence a la dirección de ampliar la aplicación con el pago online de la fianza.

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